Un espacio para escribir, pensar y ordenar lo vivido — reflexiones, relatos, poesía y fotos, tal como van saliendo.
Felipe Ibarra·Santiago, Chile
poema
Voz en off
Sábado por la tarde, solo en mi habitación, la tele encendida, concentrado en la pila de cuadernos forrados. Ingresa mi hermano mayor. Silencio. Black out. Pérdida de señal, chirrido en una única frecuencia. Desperté al día siguiente ante la entrada lúgubre del ataúd, sonaba la Marsellesa, bandera roja cubriéndolo, rojo amanecer para la época. Se silenció, pero continuó la voz en off.
Palabra dulce o sangrienta Oratoria y oración en luz y oscuridad Energía y entrega, despejo en vida Silencio en el ruido Imagen que respira donde el idioma calla Abrazo que llega aunque nadie lo pida
Para mí, un poeta es quien ve donde no se ve o no hay quien escribe o recita donde hay silencio o vacío quién endulza o te golpea dando K.O. o pidiendo otro encuentro.
Las bibliotecas han sido, para mí, lugares de compañía silenciosa. Espacios a los que he llegado en distintos momentos de la vida, en ciudades distintas, con estados de ánimo distintos.
No siempre fui a buscar un libro específico. Muchas veces fui a buscar tiempo, una estanteria, una pausa.
En algunas bibliotecas estudié con disciplina. En otras leí sin rumbo. En varias simplemente estuve. Y eso también fue suficiente.
Me han acompañado en etapas de formación, en decisiones importantes, en días largos, en momentos donde necesitaba bajar el volumen del mundo.
Las bibliotecas tienen algo que no exige nada. No preguntan quién eres, no apuran, no juzgan.
Solo ofrecen espacio.
Quizás por eso siempre vuelvo a ellas. Porque, de alguna forma, cada biblioteca que he conocido ha sido también una manera de volver a mí.
La construcción de un camino hacía el internacionalismo
Mi camino hacia el internacionalismo no fue una decisión repentina, ni una ambición clara desde el comienzo. Más bien ha sido una construcción lenta, hecha de curiosidad, experiencias, y una necesidad persistente de mirar más allá del propio territorio.
Desde temprano me sentí atraído por los mapas, los lugares lejanos, las distintas formas de habitar el mundo. Viajar —real o imaginariamente— siempre fue una manera de comprenderme mejor.
Con el tiempo, esa curiosidad se fue traduciendo en estudio, en trabajo técnico, en participación en espacios donde lo local dialoga con lo global. Aprendí que el internacionalismo no es solo moverse entre países, sino aprender a escuchar contextos distintos, entender lenguajes, tiempos y realidades ajenas.
Trabajar en gestión del riesgo, en datos, en políticas públicas, me mostró que los problemas que enfrentamos no reconocen fronteras. Los desastres, la vulnerabilidad, la desigualdad, son experiencias compartidas, aunque se manifiesten de manera distinta.
Mi interés por lo internacional no tiene que ver con escapar, sino con conectar. Con aportar desde lo que sé, y al mismo tiempo seguir aprendiendo.
He ido construyendo este camino paso a paso: con estudios, con viajes, con encuentros, con errores, con la incomodidad de no saber del todo dónde se pertenece.
Hoy no diría que he llegado a algún lugar definitivo. Más bien siento que estoy en tránsito. Y quizás eso sea lo más honesto del internacionalismo: aceptar que es un camino que se camina, no una meta que se alcanza.
Es imposible mirar el video de Careless Whisper y que no te termine gustando George Michael. Una canción que llegó al primer lugar del pop en 1984 y que, hasta hoy, sigue resonando.
Pero no es solo la canción. Es la forma de mostrarse en el escenario. La manera de bailar, de cantar, de habitar la música.
Hay algo profundamente emotivo en su presencia. No busca exagerar ni impresionar. Se mueve con naturalidad, dejando que la emoción aparezca sin disfraz.
Tal vez por eso sigue siendo mi artista favorito. Porque no solo canta una canción: la siente, y nos deja sentirla también.
Y sí, Careless Whisper es un temón. Uno de esos que atraviesan generaciones.
Sin embargo, no puedo dejar de lado Fastlove. Es cosa de mirar el video de George Michael – Fastlove, Pt. 1 (25 Live Tour, Earls Court, 2008) para entender otra faceta suya: más libre, más lúdica, más madura.
Sobre los momentos en que me sentí libre, me sentí vivo
No siempre me he sentido libre en los grandes hitos. La libertad, para mí, ha aparecido más bien en momentos pequeños, a veces inesperados, casi silenciosos.
Me he sentido libre cuando he estado en movimiento. Cuando el cuerpo va primero y la cabeza lo sigue después. Pedaleando sin apuro, nadando largos repetitivos, caminando sin un destino claro. Ahí, por unos minutos, el ruido baja y algo se ordena solo.
Me he sentido vivo viajando. En aeropuertos, terminales, ciudades ajenas. Cuando nadie me conoce y no tengo que sostener ningún personaje. Cuando el mundo es grande y yo solo una parte más, pero una parte curiosa, despierta.
Me he sentido libre conversando sin máscaras. Cuando puedo decir lo que pienso sin adornos, sin temor a incomodar. Cuando hay escucha real, pausas, mate compartido, silencios cómodos.
También me he sentido vivo creando. Escribiendo sin saber exactamente a dónde voy. Sacando fotos sin intención de mostrarlas. Pensando ideas que no tienen todavía forma, pero sí sentido.
Curiosamente, la libertad no siempre ha sido felicidad. A veces ha venido acompañada de vértigo, de soledad, de incertidumbre. Pero incluso ahí, había algo verdadero: estaba siendo yo.
Hoy, mientras escribo esto, entiendo que no busco una vida perfecta. Busco una vida donde estos momentos no sean la excepción, sino una señal de rumbo.
Tal vez vivir sea eso: aprender a reconocer dónde el cuerpo se expande, dónde la respiración se hace más honda, dónde uno puede decir, sin pensarlo mucho: aquí me siento vivo.
Hay una sensación que me ha acompañado buena parte de mi vida: la de no encajar del todo. No por falta de ganas, ni por distancia voluntaria, sino por una especie de desajuste difícil de explicar.
A veces me he sentido poco escuchado. Poco leído. Poco registrado.
Como si estuviera, pero no del todo. Como si hablara en una frecuencia que no siempre llega.
En más de una ocasión he intentado explicarme mejor, decir las cosas con más claridad, encontrar la forma correcta. Y aun así, la sensación persiste: algo no termina de calzar.
También quiero decir algo incómodo. Sé que, a veces, yo tampoco he logrado registrar al otro. No por desinterés ni por falta de afecto. Hay momentos en que simplemente no puedo, aunque quiera.
Cuando pienso en esto, aparecen imágenes literarias que me acompañan desde hace tiempo. Gregorio Samsa despertando en un cuerpo que ya no reconoce. La niña del pelo raro de David Foster Wallace. Personajes que no encajan, no porque estén rotos, sino porque el mundo no siempre sabe cómo leerlos.
Tal vez no se trate de corregirse, ni de encajar a la fuerza. Tal vez se trate de aprender a habitar ese lugar extraño con un poco más de cuidado.
Escribo esto para entender. Y, quizás, para que alguien más se sienta un poco menos solo al leerlo.
En la natación siempre me ha inspirado la sensación de potencia y libertad. No para imitar, sino para recordar lo que el cuerpo puede sentir cuando se mueve con foco.
Imágenes de inspiración: Michael Phelps y Caeleb Dressel.
En la piscina, a veces recuerdo lo mucho que me marcó Free!. Ese anime tiene algo muy bonito sobre el agua, la amistad y el cuerpo en movimiento.
Tenis de Mesa
Inspiración en el juego: Jan-Ove Waldner.
Y para el tenis de mesa, Ping Pong the Animation me parece una joya. No solo por el deporte, sino por cómo muestra la libertad y el conflicto interno.
Surf
Inspiración en el mar: la cultura surf californiana y las tradiciones de Hawái y Oceanía.
Este escrito lo comencé a escribir el lunes 08 de diciembre y lo terminé el 13 de diciembre - un proceso.
Hoy estoy sentado en el jardín interior del departamento de Arzobispo González. No es un lugar extraordinario, pero algo en su silencio —contenido, urbano, discreto— me permite estar un poco más presente.
En estos días he avanzado en la escucha de podcasts y en la práctica budista, más como aproximación vital que como sistema cerrado. Hoy, en particular, he estado escuchando una charla de Lama Rinchen Gyaltsen. No tanto por entenderlo todo, sino por dejar que ciertas ideas decanten.
Me hago una pregunta simple: ¿Cómo me estoy sintiendo?
Y luego otra, aún más desarmante: ¿Esto es un problema grande, o es un problema pequeño?
En la tradición budista aparece una invitación que, lejos de ser lúgubre, resulta extrañamente liberadora: meditar en la muerte. Recordar que nuestro tiempo en esta vida es corto. Que podríamos desaparecer. Y que, frente a eso, muchas de las cosas que ocupan nuestra mente se revelan como lo que son: pequeñeces.
No desde el desprecio, sino desde el orden. Todo entra en una jerarquía. Y la prioridad número uno es vivir.
Pensar en la impermanencia —en el cambio constante— ya es un alivio. Nada está fijo. Nada es definitivo. Estos problemas, vistos así, se vuelven más pequeños, más manejables, menos personales.
Resolver desde la impermanencia resuelve muchas pamplinas.
Otra forma de mirar la vida es desde la interdependencia. Nada existe por sí solo. Mi consciencia no está aislada; es parte de una red más amplia, en permanente relación con todo lo demás. Todo es contextual, todo es relativo, todo está surgiendo en este mismo instante.
A veces, desde otro punto de vista, aquello que nuestra mente etiqueta como tragedia, abuso o catástrofe… es simplemente materia. Nuestra mente agrega capas: juicio, miedo, relato. No para negar el dolor, sino para reconocer cuánto ponemos nosotros en él.
Descubrir una tragedia puede ser, también, descubrir una oportunidad.
Últimamente me resuena una idea sencilla: menos puede ser más.
En el budismo zen, la intuición importa tanto como el concepto. El vacío no es carencia, es espacio. Espacio para que algo nuevo aparezca. Valorar lo que no está. La belleza de lo ausente.
Pienso en el enso: ese círculo zen que no se cierra del todo, trazado de un solo gesto, con pincel grueso. Una imagen perfecta para la vida humana: incompleta, abierta, sin promesa de cierre perfecto.
No vinimos a completarnos. Vinimos a estar.
A veces imagino tener una pequeña fuente de agua, solo para escuchar su sonido. Nada más. El agua cayendo, recordando el flujo, el cambio, el paso del tiempo.
El vacío es importante porque deja entrar nuevos elementos. Y quizás eso es lo que estoy aprendiendo, lentamente: a no llenar todo, a no resolver todo, a dejar espacio.
Hoy quiero felicitarme, agradecerme y repasar algunos logros con fotos
Este apartado es para recordarme algunas celebraciones y cosas que me han pasado..
12 de diciembre de 2022 — Defensa de Tesis de Geógrafo y Magíster en Geografía
El 12 de diciembre de 2022 defendí mi tesis para obtener el título de Geógrafo y Magíster en Geografía de la Universidad de Chile. Ese día, sentí que no solo estaba defendiendo un trabajo de investigación, sino todo el camino recorrido para llegar hasta allí: años de estudio, incertidumbre, y sobre todo, una profunda transformación personal. Frente a un tribunal académico, pude ver cómo todo ese esfuerzo se materializaba en un único momento.
12 de abril de 2023 — Presentación en la FAU
Ese día presenté mi tesis en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo. En ese momento trabajaba en el Ministerio de Transportes, y compatibilizar el trabajo con el cierre de la tesis no fue fácil.
En la foto estoy junto a mi profesor guía, Dr. Michael Lukas, a quien le tengo un profundo respeto. Presenté mi investigación frente a un curso de la carrera de Geografía de la Universidad de Chile. No fue solo una exposición académica: fue una forma de cerrar un ciclo largo, exigente y, en muchos momentos, solitario.
Mirando esta imagen hoy, veo algo más que una presentación. Veo a alguien intentando sostener varias identidades al mismo tiempo —trabajador, tesista, geógrafo— y aprendiendo, quizás sin saberlo, a pararse frente a otros y decir: esto es lo que investigué, esto es lo que pensé, esto es lo que puedo aportar.
6 de julio de 2023 — Ceremonia de Titulación del Magíster
El 6 de julio de 2023 se realizó la ceremonia de titulación del Magíster en Geografía. En ese momento trabajaba en el Ministerio de Transportes, y asistir a la ceremonia tuvo un significado especial: fue la formalización pública de un proceso que ya había terminado meses antes, pero que seguía decantando en mi identidad profesional.
No fue solo recibir un grado académico, sino reconocer un trayecto hecho con esfuerzo, dudas y constancia. Estar ahí, en medio de la rutina laboral y de nuevas responsabilidades, me permitió dimensionar el cierre de una etapa y la apertura silenciosa de otra.
9 de junio de 2024 — Vivir solo
Ese día salí de la casa de mi mamá para irme a vivir solo. No fue un acto épico ni completamente seguro; fue más bien una mezcla de necesidad, miedo y deseo de probarme a mí mismo en un espacio propio. Aprender a habitar el silencio, organizar mis tiempos y sostenerme, sigue siendo, un proceso de ajuste profundo. La independencia no llegó como euforia, sino como responsabilidad y descubrimiento cotidiano.
9 de octubre de 2024 — Seminario PNUD
Participé en el seminario “El Desarrollo Humano en las Comunas de Chile”, organizado por el PNUD en el Centro de Extensión de la Universidad Católica, en la Casa Central. Estar ahí tuvo un valor simbólico importante: escuchar, reflexionar y dialogar sobre desigualdad, territorio y bienestar desde una mirada más amplia, conectada con políticas públicas y desarrollo humano, fue una confirmación silenciosa de que ese era un espacio donde quería seguir formándome y aportando.
Sábado 26 de octubre de 2024 — Primer viaje en avión fueras del país, primer país: Etiopía - Economic Comission Africa (ECA)
Ese sábado viajé por primera vez fuera de Chile, y también fue mi primer vuelo en avión. El destino fue Etiopía. Decirlo aún me suena extraño. No solo crucé fronteras geográficas, sino también internas: miedos, expectativas y una sensación muy clara de estar saliendo, por fin, de un perímetro conocido. Ese viaje marcó un antes y un después en cómo me pienso a mí mismo y en cómo imagino mi futuro.
Hace años tuve un Blogspot asociado a mi cuenta de Gmail, y en distintos momentos de mi vida he sentido la necesidad de volver a escribir. Supongo que ya es una señal: escribir es una forma de entenderme, de ordenar mi mente y de observar cómo me relaciono con otros y conmigo mismo.
Hoy retomo este espacio con una intención simple: hacer un balance de mi semana, una vez por semana. No busco perfección ni grandes ideas. Solo un lugar donde dejar registro de lo que estoy viviendo, lo que me emociona, lo que me inquieta y lo que voy descubriendo en este camino personal y profesional.
A veces compartiré imágenes; otras veces solo palabras. Lo importante es empezar —y seguir.
Foto 1: Participé junto a mis amigos en el ITEC Day en la Embajada de la India en Chile. Día muy feliz para mi y espero que también para mis amigos.
Foto 2: La importancia que ha tenido la bicicleta en mi. Salgo casi todos los días en horario pm. entre las 19:00 - 20:00 horas, salgo a pedalear una vuelta. Es algo interesante en el bienestar físico que genera en mi.
Foto 3: Compartí con unos amigos en un local de comida italiana en el centro de Santiago de Chile.
Me deseo una buena semana para lo que se venga. Abrazos !
Hoy empiezo algo que he necesitado por mucho tiempo: un espacio donde escribir sin prisa, sin máscaras y sin exigencias excesivas.
Me llamo Felipe y, aunque trabajo en gestión del riesgo de desastres, mis mayores terremotos casi siempre ocurren por dentro. Tengo una mente inquieta, neurodivergente, sensible, que necesita escribir para ordenar y entender.
Volví hace poco de India, un viaje que movió cosas profundas en mí. Quizás este blog sea el lugar donde esas sensaciones comiencen a tomar forma.
También escribo porque quiero vivir con más calma y más sentido. Porque quiero encontrar un ritmo propio. Porque quiero un espacio donde mi identidad profesional y mi mundo interno puedan convivir sin conflicto.
Este es el comienzo. No sé a dónde va, pero sí sé que necesitaba empezar.
Gracias por estar aquí.
Dejo esta foto de mi cumpleaños número 30 - gracias a mis amistades y a Raisa.
— acá va a aparecer lo próximo: otro escrito, un poema, fotos nuevas.
Viajes
Fotos de los lugares por los que he pasado, agrupadas por destino
India
Julio 2025
Este viaje nació de una beca ITEC 2025 que gané en julio, a través de la Embajada de India en Chile.
Etiopía
28 oct – 1 nov 2024
Viajé a Adis Abeba para representar a Chile en el STATCOM.IX | UN-GGIM.X | DISASTER.IV, el 4to Foro mundial de expertos en estadística de desastres, organizado por la Comisión Económica de Naciones Unidas para África (UNECA), en representación del Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Chile). Fue mi primer viaje fuera de Chile y mi primer vuelo en avión.